Historia
La primera mención escrita a las islas se encuentra en los escritos romanos de Plinio el Viejo, en el año 40 A.C. en el que ya se cita el nombre de Canarias probablemente relacionado con una raza de enormes mastines que habitaban las islas.
Las islas aparecen y desaparecen de la historia, siendo “redescubiertas” en el siglo XIV por visitas de portugueses, genoveses y mallorquines.
La conquista de Canarias comenzó en 1402 y de todas las islas, Tenerife es la que más resistió la conquista por parte de Castilla. En 1496 sucumbió a la dominiación hispánica, hasta entpnces los habitantes habían sido los “Guanches”, que procedían de pueblos bereberes traídos por los fenicios y los romanos.
Canarias se convirtió en una base estratégica para el comercio entre Europa y América, lo que ocasionó que las islas fuesen objeto de múltiples ataques de piratas y de rivales como ingleses, franceses, holandeses y turcos. Los ataques más fuertes vinieron por parte de los ingleses en La Palma en el año 1585, por el pirata Francis Drake con 24 galeones, siendo aun así repelido por los palmeros; y de los holandeses en Gran canaria en 1599. El último ataque a las islas fue protagonizado por el almirante inglés Horacio Nelson en 1797 contra Santa Cruz de Tenerife, batalla en la que fue derrotado.
Todos estos ataques dieron lugar a la construcción de numerosas fortificaciones y también al establecimiento de la población en el interior de la isla donde era más difícil sufrir ataques.
Tenerife empezaría a recibir turistas desde finales del XIX en la que personas con problemas de salud acudían para recuperarse de enfermedades aprovechando el ambiente de Canarias y sus aguas. Fue aquel entonces cuando Tenerife comenzó a ser el destino vacacional que es hoy.